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La Coctelera

Categoría: REFLEXIONES

ROTARIOS Y LA ECOLOGIA

Preocupados por la ecología los rotarios del Club Xalapa han levantado su voz para expresar su inquietud ante la posibilida de que la feria de la ciudad se realice en el PARQUE NATURA, lugar en el que tenemos en comodato dos héctareas bajo nustro cuidado y en cuya área hemos sembrado recientemente 400 arbolitos.

Consideramos que se provocaría un serio grave a la ecología del lugar tanto a la flora como a la fauna.

Hacemos un llamado a nuestras autoridades para que reconsideren esta posibilidad y busquen una ubicación alternativa para la realización del mencionado evento conscientes de que la Feria reviste una gran importancia pra la activación de la economía local como para el disfrute de un expacio de recreación para las familias xalapeñas.

Nuestro compañero Juan Fernando Romero ha escrito una reflexión al respecto que presentamos en un archivo adjunto.

HUMILDAD, NECESARIA PARA SERVIR AL PROJIMO: ACABEMOS CON EL EGO

UNA
VACUNA PARA EL EGO

Cuando hacemos las cosas bien, llega el éxito.

El éxito atrae la atención y el interés de las personas.
El interés de
las personas nos gusta tanto
que muchas veces solo trabajamos para él
y
nos alejamos de lo que realmente nos llevó al éxito.

Cuando los
cardenales eligen al nuevo Papa,
lo cargan en un asiento especial.
Pero,
en el camino a su trono,
el pontífice es bajado dos veces al piso,
para
que recuerde de dónde vino y mantenga siempre la humildad.

Esta
ceremonia tiene raíces en la esencia del ser humano.
Cuando estamos en una
posición de poder o prestigio,
es fácil embriagarse con la atención
y el
interés de las personas.
El poder es una droga adictiva que engancha
a
nuestro Ego y nos cuesta mucho esfuerzo dejarla.
Lo que hacemos es
entregarle a las personas poder sobre nosotros.
Si nos miran, se interesan
por nosotros y nos rinden pleitesía,
entonces sentimos que valemos.
De
lo contrario, nos sentimos ignorados
y como si no tuviéramos ningún valor.

Hoy en día existen muchas personas que fueron empresarios exitosos

en años anteriores, pero que ahora lo han perdido todo.
Sus empresas
quebraron, ya no tienen poder
y es frecuente verlos deprimidos.
Esta
depresión se origina, más que por un tema económico,
porque ya no se
consideran- «importantes» para otras personas.
Han perdido su poder y, con
él, su sensación de valía
y competencia personal.
Ya no tienen la
«droga» y no saben cómo encontrarla.

Un amigo, que estuvo muy cerca a
un candidato
que se creía ganaría ciertas elecciones,
me comentó que, en
esos tiempos,
la gente lo buscaba en las reuniones sociales con mucho
interés.
Celebraban sus bromas, lo veían esbelto, simpático;
todos
escuchaban cada palabra que decía con suma atención.
Sin embargo, cuando el
candidato perdió,
ya nadie lo buscaba. Se sentía el hombre invisible.

De la noche, a la mañana sus bromas fueron de mal gusto.
Además, ¡cómo
había envejecido!
Lo increíble es que él seguía siendo la misma persona.

No había cambiado, pero el interés de la gente sí.

Cuando basamos
nuestra valía personal en lo que la gente piensa de nosotros,
nos
convertimos en seres dependientes.
Nuestra felicidad deja de depender de
nosotros
y pasa a depender de los otros.
Es como si olvidáramos que
sabemos respirar y le pidiéramos,
a cada persona que vemos, que nos aplicara
respiración artificial.
Vamos de persona en persona buscando
«su
interés» o el aire para respirar

Sin embargo, no lo necesitamos.

Tenemos la capacidad de respirar solos,
pero lo olvidamos,
creyendo
que sin el interés de las personas no podremos hacerlo.

Cuando
trabajamos para lograr que la gente nos mire,
estamos siendo manipulados por
nuestro ego.
Cuando trabajamos para dar lo mejor de nosotros mismos
a
fin de contribuir con alguna actividad que tiene significado,
nuestro
verdadero Ser aflora.

Cuentan que cuatro sabios encontraron en el bosque unos huesos de tigre.

Para mostrar su habilidad, uno de ellos dijo:
«
Yo puedo recrear el esqueleto completo de este
animal»,
y así lo hizo. Otro sabio prometió devolverle al animal su carne,

su piel y su sangre. Y así lo hizo.
El tercero, para demostrar que era
el mejor, dijo:
«
Yo puedo
regresarlo a la vida».
El cuarto sabio le pidió que no lo hiciera;
dijo
que lo creía capaz, pero que dejara las cosas así.

Pero
el sabio insistió en demostrarles su poder.

El
cuarto sabio pidió, entonces, tiempo para subir a un árbol.

Cuando
el tercer sabio le dio vida al animal,
el hambriento tigre devoró a los tres
sabios que estaban a su costado.
El cuarto observó con impotencia la suerte
de sus compañeros desde el árbol

No deje que su ego lo devore en la vida
alejándolo de la verdadera felicidad.
Si usted quiere vacunarse contra él,
controle sus pensamientos.
Piense cómo puede contribuir y servir en todo lo
que hace.
Deje de pensar solo en usted, en destacar y en figurar,
y
piense mejor en todo lo que puede hacer para ayudar
y permitir crecer a las
personas de su entorno.

La camisa del hombre feliz

A veces, hay enfermedades raras. Son males del alma, que repercuten en el cuerpo. Y es difícil encontrarles el remedio adecuado. Para ello no basta con la ciencia. Se necesita la sabiduría.


Una vez se enfermó un rey poderoso. Había librado grandes batallas en su vida. Con sus victorias había logrado conquistar imperios y tierras nuevas. Se había vuelto poderoso y rico. Pero se enfermo de gravedad. Por más que se le aplicaron todos los remedios que la ciencia conocía, la salud no volvía a su cuerpo.

Evidentemente estaba enfermo del alma.


Mucho se buscó y se consultó para encontrar una solución. Pero nadie daba con ella. Porque todos querían curar al cuerpo. Solamente un viejo sabio se dio cuenta de lo que pasaba y ordenó buscar un remedio muy extraño: la camisa transpirada de un hombre feliz.


Imaginémonos la cara de asombro al escuchar semejante diagnóstico. La cuestión fue que, debido a la gravedad del caso, se aceptó probar también esa receta. Y se salió por todo el reino en búsqueda de hombres felices a quienes se les pudiera pedir prestada su camisa transpirada.


Fueron a ver a los generales del ejército victorioso. Pero lamentablemente no eran felices. Se recurrió entonces a los religiosos, pero estos no habían transpirado sus camisas. Lo mismo pasaba con los banqueros, los terratenientes, los filósofos y cuantos personajes famosos y ricos que había en toda la región.
Se buscó por ciudades y poblados por orden de importancia y en ningún lado se dio esa extraña coincidencia de hombre feliz con camisa transpirada.


Luego de la larga e inútil búsqueda, los buscadores volvieron al palacio tristes y sin entender cómo es que no encontraron algo así. Cuando quiso la casualidad que, al pasar por el frente de un taller de un herrero, sintieron que desde adentro una voz cantaba llena de alegría:

Yo soy un hombre feliz,
hoy me he ganado mi pan,
con sudor y con trabajo,
con cariño y con afán.

Los buscadores del extraño remedio gritaron de alegría, agradeciendo a Dios el haber tenido éxito en su búsqueda. Entraron corriendo al pobre tallercito de aquel herrero, dispuestos a quitarle la camisa por la fuerza. Pero resulta que el hombre feliz, eran tan pobre, que no tenía camisa.


Cuando se lo contaron al rey, éste se dio cuenta de cuál era su mal y ordenó que se distribuyeran sus enormes riquezas entre todos los pobres de su reino, para que todos tuvieran al menos una camisa.
Dicen que desde entonces se sintió como el rey más feliz.


Anónimo

Hay tiempo para cada cosa bajo el cielo...

REFLEXION

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo del cielo

Un tiempo para reír y un tiempo para llorar

Un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado

Un tiempo para bailar y un tiempo para lamentarse

Un tiempo para habar y un tiempo para callar

Un tiempo para dar y un tiempo para recibir

AURELIO AMANDI DEL VALLE

¿Cómo es tu huella?

"¿Tiene sentido?"

Para la persona lúcida y sensible, que no quiere permanecer ajena al dolor del mundo, tratar de hacer algo para mitigar ese dolor ajeno (que se vuelve propio) puede resultar sumamente desalentador. A veces ayudar nos enfrenta con la impiedad del sistema, con personas que ponen obstáculos a la buena obra, con la sensación de que es tan grande el problema, y tanto crece en este mundo lo que se dedica a dañar, que parece no tener sentido hacer nada de nada...

Sin embargo, así como la sumatoria de inconsciencias genera contaminación, muerte, orfandad, corrupción... la sumatoria de actitudes conscientes es quizás el único recurso con que la Humanidad cuenta para sortear este tiempo tan difícil. En esa tarea, es muy importante no perder de vista que cada pequeño gesto no sólo tiene sentido, sino que es necesario. Quién lo hará, sino uno mismo?


Les comparto un relato para que les acompañe en ese empeño cotidiano: La imagen es la de un crepúsculo en la playa. Él, un muchacho joven, de dieciséis, o tal vez de menos, caminando hacia el oeste. Las olas golpeteaban la orilla desde lejos, con la marea baja, como si expresaran el ritmo de la respiración del mar.

De pronto, él vio a lo lejos una extraña silueta humana en arduo movimiento. Apuró el paso, imprimiendo su huella en la arena. A medida que se acercaba, vio que la silueta era femenina. Y desde más cerca aún, advirtió que la mujer era madura: tal vez ya sabría todo lo que a él tanto le asustaba aprender. Sin embargo, esa misma inseguridad solía volverlo algo arrogante, como impostando la falsa condición de “estar de vuelta”, de saberlo todo...

A medida que avanzaba distinguió que los frenéticos movimientos de la mujer consistían en arrojar estrellas de mar de regreso a las aguas: la marea baja había dejado un sinnúmero de ellas varadas en la arena, imponiéndoles el fatal destino de morir fuera de su elemento vital. Ella las recogía una por una y, como con urgencia, iba devolviéndolas al mar.


Él sintió como un sabor extraño dentro de sí, entre el sarcasmo y el desconcierto. Se paró a pocos metros de ella, y, sin saludarla siquiera, le inquirió: - ¿Qué es lo que hace?

Ella, sin detenerse ni un instante, le respondió lo obvio: - Las devuelvo al mar para que vivan.

Entonces él dejó salir en el tono de su voz ese sarcasmo inmaduro, paralelo a su desconcierto: - Pero... son cientos... miles... ¡Lo que usted hace no tiene sentido!

La mujer apenas lo miró de soslayo, sin perder ni un segundo. Tomó una estrella de mar y se la mostró, con su palma abierta, diciéndole: - Para ésta... para ésta SÍ tiene sentido.

Y, prosiguiendo su solitaria tarea, la arrojó con premura al mar.

Todos dejamos una huella al pasar por este mundo. Y esa huella puede ser parte de las que deshonran esta Tierra, o bien una huella que ha buscado ser para el bien común, en cualquier orden que sea.

¿Cómo es tu huella?

María Guadalupe Buttera

MENSAJES DESDE EUROPA Y ALGUNAS EXPRESIONES SOBRE LA AMISTAD

Queridos familiares mexicanos, les quiero desear a todos una muy
Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo !!!
Que estos dias les sean llenos de alegria, de felicidad y de paz...
Mis papas y mis hermanos tambien les transmiten sus mejores deseos.
Pasensela muy bonito!

Les mando unos fuertes abrazos, les quiero mucho!!!

Con carino, Aurélie

Amistad

Ninguna cualidad procurará a un hombre más amigos que la buena disposición para admirar las cualidades de los demás. (James Boswell)

Una amistad noble es una obra maestra a dúo. (Paul Bourget)

La amistad no existe cuando uno no quiere escuchar la verdad y el otro está dispuesto a mentir. (Marco Tulio Cicerón)

La primera ley de la amistad consiste en pedir a los amigos cosas honestas, y hacer por los amigos cosas honestas. (Marco Tulio Cicerón)

El verdadero amigo se conoce en los peligros. (Marco Tulio Cicerón)

Haced bien a vuestros amigos y enemigos, porqué así conservaréis los unos y os será posible atraer a los otros. (Cleóbulo)

Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y se esperan a oír la constestación. (Cunninghan)

Amigos son los que en las prosperidades acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo. (Demetrio I)

Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano. (Benjamín Franklin)

Tómate tiempo en escoger a un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo. (Benjamín Franklin)

Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece. (Thomas Fuller)

La peor moneda con que se puede pagar al amigo son los consejos; la única moneda buena son las ayudas. (Ferdinando Galiani)

Dedicamos más tiempo a hablar de nuestros enemigos que a hablar bien de nuestros amigos. (M. Lenoir)

Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos. (San Martín de Tours)

El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer dólar que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo. (Marta Mason)

La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso hay que salvarla como sea. (Alberto Moravia)

Si alguien habla mal de tu amigo escúchale como si hablaran mal de ti. (Proverbio etíope)

El amigo verdadero no es aquel que te seca las lágrimas cuando lloras, sino el que hace todo lo posible para que no derrames ninguna. (Proverbio popular)

La amistad y la paz son las únicas cosas que crecen cuando las compartimos. (Proverbio popular)

Un amigo es aquel que advierte siempre el momento en que se le necesita. (Jules Renard)

La concordia hace crecer la cosas pequeñas. La discordia destroza las grandes. (Salustio)

Un amigo fiel es un refugio seguro, el que lo encuentra halla un tesoro. (Libro de Sirácida 6,14)

No abandones al viejo amigo, porque el nuevo no valdrá lo que él. El vino nuevo es el amigo nuevo, cuando se haga viejo lo beberás con placer. (Libro de Sirácida 9,10)

Si soportas los defectos del amigo sin corregirlos, los haces tuyos. (Publio Siro)

Procura conocerte, de seguro que te amarás menos; y a conocer a los demás, entoces los querrás más. (Paul-Jean Toulet)

Reprende al amigo en secreto y alábalo en público. (Leonardo da Vinci)

DALE CARNEGIE Y SUS SUGERENCIAS SOBRE COMO GANAR AMIGOS

"Cómo ganar amigos e influir sobre las personas"

REGLA 1

No critique, no condene ni se queje.

La crítica es inútil porque pone a la otra persona en la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse, tratando además de censurar a su oponente.
La crítica es peligrosa, porque lastima el orgullo y despierta su resentimiento.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla.
Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen.

"No juzgues si no quieres ser juzgado" Abraham Lincoln

Cuando tratamos con la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas ógicas.
Tratamos con criaturas emotivas, criaturas erizadas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.

"No hablaré mal de hombre alguno y de todos diré todo lo bueno que sepa"
Benjamin Franklin.

REGLA 2

Demuestre aprecio honrado y sincero

Solo hay un medio para conseguir que alguien haga algo, y es el de hacer que el prójimo quiera hacerlo (beneficio propio), que le sea productivo.

"Todo lo que usted y yo hacemos surge de dos motivos: el impulso sexual y el deseo de ser grande" Dr. Sigmund Freud.

"El impulso más profundo de la naturaleza humana es el deseo de ser importante" Dr. John Dewey

Muchas personas que enloquecen o se suicidan encuentran en ese estado ese sentido de su importancia que no pudieron obtener en el mundo de la realidad. Ahora imagínese los milagros que usted y yo podremos lograr si damos al prójimo una honrada apreciación de su importancia.

"Considero que el mayor bien que poseo es mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres, y que la forma de desarrollar lo mejor que hay en el hombre es por medio del aprecio y el aliento. Nada hay que mate tanto las ambiciones de una persona como las críticas de sus superiores. Yo jamás critico a nadie. Creo que se debe dar a una persona un incentivo para que trabaje. Por eso siempre estoy deseoso de ensalzar, pero soy remiso para encontrar defectos. Si algo me gusta, soy caluroso en mi aprobación y generoso en mis elogios"
Charles Schwab.

Con frecuencia damos tan por sentada la presencia de nuestro cónyuge que nunca le manifestamos nuestro aprecio.
Alimentamos los cuerpos de nuestros hijos y amigos y empleados; pero muy raras veces alimentamos su propia estima.

La diferencia entre la apreciación y la adulación es muy sencilla. Una es sincera y la otra no.

"Pasaré una sola vez por este camino; de modo que cualquier bien que pueda hacer o cualquier cortesía que pueda tener para con cualquier ser humano, que sea ahora. No la dejaré para mañana, ni la olvidaré, porque nunca más volveré a pasar por aquí."
Dale Carnegie

"Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él".
Emerson R.

REGLA 3

Despierte en los demás un deseo vehemente

El único medio de que disponemos para influir sobre el prójimo es hablar acerca de lo que él quiere, y demostrarle cómo conseguirlo.

"La acción surge de lo que deseamos fundamentalmente y el mejor consejo que puede darse a los que pretenden ser persuasivos, ya sea en los negocios, en el hogar, en la escuela o en la política es éste: primero, despertar en la otra persona un franco deseo.
Quien puede hacerlo tiene al mundo entero consigo.. Quien no puede, marcha solo por el camino"
Dr. Henry A, Overstreet

"Si hay un secreto del éxito, reside en la capacidad para apreciar el punto
de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del
propio" Henry Ford.

Si un vendedor puede demostrarnos que sus servicios o sus productos nos
ayudarán a resolver nuestros problemas, no tendrá que esforzarse por
vendernos nada.

Los pocos individuos que sin egoísmo tratan de servir a los demás tienen enormes ventajas. No hay competencia contra ellos.

"El hombre que se puede poner en el lugar de los demás que puede comprender el funcionamiento de la mente ajena, no tiene por qué preocuparse por el futuro".
Owen D. Young

EL QUE SIRVE (Colaboración de Julio Coutiño)

EL QUE SIRVE

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Se tú el que aparte la piedra del camino, el odio entre dos corazones y los obstáculos de un problema.
Hay la alegría de ser sano y la de ser justo; pero hay sobre todo la hermosa, la inmensa alegría de servir.
¡Qué triste sería el mundo si todo él estuviera hecho, sino no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender!
Que no te atraigan solamente los trabajos fáciles. ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios; adornar una mesa, arreglar unos libros, peinar a una niña.
Aquel que critica es el que destruye. Se tú el que sirva.
El servir no es faena sólo de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así: El que sirve.
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿Al árbol, a tu amigo o a tu madre?

Grabriela Mistral